lunes, 1 de junio de 2026

SER CUTRE


 

...Antes de ir al grano, creo que tengo que contar mi relación con los Arrufat. Al poco de estar aquí fui al médico y en la sala de espera estaba Maribel, en mi memoria fue la primera charla relativamente larga que tuve con alguien del pueblo; es una mujer agradable, de conversación amena, que tiene un pacto con el diablo que le ha otorgado, a cambio de algo que desconozco, el don de la eterna juventud. Después, al tiempo, en el ayuntamiento conocí a su hijo Alfonso, un muchacho alegre, sonriente, atractivo (ha salido a la madre), ágil y activo. Por la conversación con su madre me enteré de que Guillermo, el padre, tenía una empresa de albañilería. Yo tenía que poner una estufa en casa y no conocía a nadie más, por lo cual me vino a huevo conocer a Alfonso y le pedí el teléfono de su padre. Le llamé y llegamos a un trato para la colocación de la estufa y su salida de humos. El trato con Guillermo fue exquisito, la obra perfecta, de un profesionalismo y una exquisitez dignos de todo elogio; me dejaron un tiro que va como un tiro. Desde entonces, siempre que me he vuelto a encontrar con Guillermo Arrufat hemos cruzado palabras amables y, en ocasiones, llenas de humor sarcástico. Son una familia que me cae muy bien, aunque no la conozca demasiado; también tienen una hija que es muy simpática.